- abril 28, 2026
- Clínica
¿Es la miopía hereditaria?
La miopía es uno de los problemas visuales más comunes en el mundo. Se trata de un defecto refractivo que provoca dificultad para ver con claridad los objetos lejanos, mientras que la visión cercana suele mantenerse nítida. Esto ocurre porque el ojo enfoca la imagen por delante de la retina en lugar de hacerlo directamente sobre ella, generalmente debido a que el globo ocular es más alargado de lo normal o a una curvatura excesiva de la córnea.
El desarrollo de la miopía suele iniciarse en la infancia o adolescencia y puede progresar con el crecimiento. En los últimos años, su prevalencia ha aumentado significativamente, en parte por factores ambientales como el uso prolongado de pantallas, la escasa exposición a la luz natural y las actividades que requieren visión cercana durante largos periodos. Estos hábitos pueden influir en la forma en que el ojo se desarrolla, favoreciendo la aparición o progresión de este trastorno visual.
Ahora bien, una de las preguntas más frecuentes es si la miopía se puede heredar. La respuesta es sí, existe un importante componente genético. Diversos estudios han demostrado que los hijos de padres miopes tienen un mayor riesgo de desarrollar miopía en comparación con aquellos cuyos padres no lo son. Si uno de los progenitores es miope, la probabilidad aumenta, y si ambos lo son, el riesgo es aún mayor.
Sin embargo, la herencia no lo es todo. La miopía es una condición multifactorial, lo que significa que tanto los factores genéticos como los ambientales influyen en su aparición y evolución. Es decir, aunque una persona tenga predisposición genética, los hábitos visuales y el estilo de vida pueden desempeñar un papel clave en su desarrollo. Por ejemplo, fomentar actividades al aire libre durante la infancia y limitar el tiempo frente a dispositivos electrónicos puede ayudar a reducir el riesgo o retrasar su progresión. Te invitamos a consultar nuestro artículo “¿Cómo prevenir la miopía desde pequeños?” publicado el 25 de Septiembre de 2025.
En conclusión, la miopía puede heredarse, pero no está determinada exclusivamente por la genética. La combinación de predisposición hereditaria y factores ambientales es la que finalmente condiciona su aparición. Por ello, es fundamental realizar revisiones oftalmológicas periódicas, especialmente en niños con antecedentes familiares, para detectar de forma precoz cualquier alteración visual y aplicar las medidas adecuadas.