- marzo 16, 2026
- Clínica
Degeneración macular: cómo afecta y cómo detectarla a tiempo .
La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad ocular que afecta a la mácula, una pequeña zona ubicada en el centro de la retina. Aunque su tamaño es reducido, cumple una función fundamental: nos permite ver con nitidez los detalles, reconocer rostros, leer, conducir y realizar tareas que requieren visión fina.
Esta enfermedad es una de las principales causas de pérdida de visión en personas mayores de 55 años. Es importante aclarar que la degeneración macular no provoca ceguera total, ya que no afecta la visión periférica, pero sí puede alterar de forma significativa la visión central y, con ello, la calidad de vida.
¿Cómo afecta la degeneración macular?
Existen dos tipos principales:
1. Degeneración macular seca (atrófica): es la forma más frecuente y suele avanzar lentamente. Se produce por el desgaste progresivo de las células de la mácula.
2. Degeneración macular húmeda (exudativa): es menos común pero más agresiva. Ocurre cuando crecen vasos sanguíneos anormales debajo de la retina que pueden sangrar o filtrar líquido, dañando rápidamente la mácula.
Los síntomas más habituales incluyen:
- Visión borrosa en el centro del campo visual.
- Dificultad para leer o reconocer caras.
- Necesidad de más luz para ver con claridad.
- Percepción de líneas rectas como torcidas u onduladas.
- Aparición de una mancha oscura o vacía en el centro de la visión.
En fases iniciales, especialmente en la forma seca, puede no haber síntomas evidentes. Por eso, muchas personas no saben que la padecen hasta que la enfermedad ha avanzado.
¿Cómo detectarla a tiempo?
La detección precoz es clave para frenar o ralentizar su progresión, especialmente en el caso de la forma húmeda, donde el tratamiento temprano puede preservar gran parte de la visión.
Las principales herramientas para su diagnóstico son:
- Examen oftalmológico completo con dilatación pupilar, que permite observar directamente la retina y la mácula.
- Tomografía de coherencia óptica (OCT), una prueba de imagen que muestra cortes detallados de la retina y ayuda a identificar acumulación de líquido o cambios estructurales.
- Rejilla de Amsler, una prueba sencilla que el paciente puede usar incluso en casa. Consiste en observar una cuadrícula: si las líneas se ven torcidas, borrosas o faltan zonas, puede ser una señal de alerta.
Algunos factores aumentan la probabilidad de desarrollar degeneración macular:
- Edad avanzada.
- Antecedentes familiares.
- Tabaquismo.
- Hipertensión arterial.
- Obesidad y dieta poco equilibrada.
Adoptar hábitos saludables —como dejar de fumar, mantener una dieta rica en verduras de hoja verde y controlar la presión arterial— puede ayudar a reducir el riesgo o a frenar la progresión.
A partir de los 50-55 años, es recomendable realizar revisiones oftalmológicas periódicas, incluso si no existen molestias. Detectar la enfermedad en etapas tempranas permite iniciar medidas preventivas o tratamientos específicos, especialmente en la forma húmeda, donde existen terapias que pueden estabilizar e incluso mejorar la visión.
La degeneración macular no siempre se puede evitar, pero sí se puede detectar a tiempo. Y en salud visual, el tiempo marca la diferencia.
